válvulas de mariposa

El cuerpo humano es un increíble conjunto de sistemas que, con el entrenamiento y ejercicio adecuado, es capaz de hacer muchas proezas de fuerza, velocidad y precisión. No obstante, es gracias a la habilidad de observar y estudiar los fenómenos naturales que ocurren alrededor, y usar esos conocimientos en nuestro beneficio, que realmente aplicamos las leyes con poder. Un ejemplo de ello serían las válvulas de mariposa.

Estos son dispositivos muy sencillos. Consisten en un anillo o tubo circular con una entrada y una salida. En el medio, conectado a un eje, se encuentra una plancha redonda, usualmente mecánica, que funciona girando sobre sí misma en ángulos de 90 grados. De esta manera, pueden permitir un paso, casi 100% libre, del flujo de proceso o bloquearlo en su totalidad.

Al tratarse de un mecanismo, que requiere de tan solo un pequeño movimiento para ser accionado, y que actúa rápidamente; resulta, en comparación con otros tipos de válvulas, simple y barato de ensamblar a cualquier escala. Así se consiguen en el mercado, de dimensiones milimétricas y aun de algunos imponentes metros, utilizando un mínimo de materiales en su construcción.

Una para cada servicio

Por supuesto, conociendo la variedad existente de válvulas de control, no se podría decir que haya una adecuada a todas las ocasiones. Y las de mariposa, en particular, no resultan aptas para manipular con exactitud la cantidad de flujo que corre en su interior, ya que, básicamente poseen dos modos de operación, abierto o cerrado, sin posición intermedia alguna.

No es exactamente el caso, pero, se puede visualizar un modelo de cómo funcionan cuando se está inflando un globo. En ese momento se presiona el aire a entrar a un contenedor elástico, que aunque tiene la capacidad de expandirse hasta cierto límite, tiende a expulsar el contenido y recuperar la forma original.

Para impedir que lo haga, mientras recuperamos el aliento y seguimos soplando, o al concluir y realizar el nudo, oprimimos con los dedos el orificio de salida. Éste es, precisamente, uno de los trabajos que hace una válvula. Permite que el fluido vaya en una dirección, mas no en la otra. Sencillo, y sin embargo, vital.