La función de los peritos es muy compleja, y cada análisis supone poner en valor un complejo número de variables y de factores y conceptos a tener en cuenta, a tomar en consideración. Ahora bien, también existen detalles más comprensibles y sencillos sobre la función de los peritos que pueden hacernos entender y comprender un poco más sobre su actividad, en este caso concreto en el de valorar pericialmente el valor de un inmueble.

A la hora de valorar un inmueble muchas personas se piensan que una de las pocas variables que se deben de tomar en consideración es del valor de compra/venta actual de ese piso, cuando ello para nada es así, pues en todo caso, ese valor, tan sólo nos resolverá el asunto del valor de mercado de dicho inmueble, no del valor del inmueble en sí mismo.

¿Cuánto vale un inmueble entonces? Es complejo decirlo, un inmueble vale obviamente lo que un vendedor pide y un comprador está dispuesto a pagar por él, pues siempre que exista alguien dispuesto a pagar ese precio, en un entorno de libre mercado, es lógico que el precio será legítimo y que será el que aplica al valor del inmueble, pero en realidad no significa que su precio “real” sea ese.

Y decimos real entre comillas pues en ocasiones es incluso discernir incluso entre lo que es “real”, ¿es real el valor de mercado? ¿No lo es? ¿Por qué no lo es si se está pagando eso? Aquí y entendiendo que además del valor de mercado (que puede corresponder o no con el valor “real” del piso determinado por un perito) existe que determinar el valor en perito, en tasación del mismo, diremos que las variables a analizar son muchas más que sólo el valor de mercado, entre ellos: situación del inmueble, altura, orientación, entorno, calidad de la construcción, antigüedad, servicios internos y externos, dimensiones, etc.

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