La mesa de una oficina quizá sea uno de los espacios más personales de una persona dentro de su esfera profesional, por ello saber cómo ordenar adecuadamente la misma es vital para que seamos armónicos, productivos y para la imagen que se transmite sea la adecuada.

Para empezar decir que tanto la función como la disposición y el orden de las mesas para oficina ha evolucionado mucho con el tiempo y especialmente en esa última década. Antaño las mesas para oficina de un profesional eran por un lado un espacio masificado de papeles y de otros muchos elementos de oficina, y por la otra era prácticamente un santuario personal del profesional. En la actualidad ello ha cambiado en la mayoría de los casos mucho.
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Bien sea por el cambio de los sistemas y modalidades de trabajo se han transformado profundamente, o bien sea por las diferentes necesidades en el uso de nuestras mesas tanto su composición como orden han cambiado.

En la actualidad, vivimos en una era más líquida, menos jerarquizada, más conectada, más abierta y transparente, nos encontramos en una era donde los espacios físicos se difuminan y los virtuales ocupan su lugar. Y en esta realidad, la función básica de muchas mesas deja de ser un santuario privado para convertirse en un espacio abierto y transversal de trabajo, sin dueño, sin despacho fijo y por ello su orden tiene que ser mucho más limpio, mucho menos formal, más impersonal.

Aún y así, si tú eres de las personas que conservas un despacho físico para trabajar con uso privativo, el orden dependerá de muchos factores, pues dependerá de la imagen de la empresa y de tus gustos, pero una recomendación es clara: vivimos en un entorno que demanda minimalismo, espacios nítidos y limpios, no sobrecargados y sobre todo tecnológicos.