Definitivamente, de todas las formas de movilización en la ciudad donde vivimos, la mejor por encima de buses, taxis y demás opciones es utilizar nuestro propio vehículo; en especial, si el área es muy grande o el servicio de transporte público no es apropiado.

Sin embargo, en el momento que decidimos adquirir uno debemos elegir entre coches de segunda mano a buen precio o modelos cero kilómetros, cada cual con su respectiva lista de ventajas y desventajas. En la primera alternativa, es obvio que el importe de la unidad así como de la póliza de seguro y el impuesto respectivo es más bajo. Por otro lado, la depreciación en el tiempo es menos acelerada.

De este modo la crisis actual favorece al auto de ocasión. La otra decisión se refiere a hacerlo con un vendedor particular o en un establecimiento dedicado a ello, conocidos con el nombre de concesionarios. Hay varios aspectos a considerar:

  • Garantía: disponer de una, preferiblemente, de un año y de una entidad que se haga responsable de cualquier inconveniente que aparezca es vital.
  • Precio: generalmente es menor cuando se compra a un individuo puesto que el IVA y los costes propios de la gestión del negocio no intervienen.
  • Seguridad: ante un problema que se presente la empresa está obligada por ley a responder y asimismo, no puede permitirse el lujo de arriesgar la reputación; en cambio, el vendedor independiente podría desaparecer con impunidad. Por esto, es importante el nivel de confianza que haya con la persona.
  • Trámites legales: corren por cuenta del agente o de nosotros en caso de una operación de compra-venta directa.

En conclusión, la recomendación es ir con el conocido, familiar o amigo que ofrece el automóvil porque el proceso resultará más barato; de lo contrario, no nos arriesguemos y escojamos al concesionario. El coste será mayor pero, nos sentiremos tranquilos.